jueves, 2 de mayo de 2013

La Reina del Pop

Yo, feliz con mi condición de anónima y desconocida, al llegar a Lima me encontré con el pequeño mundo limeño, en el que todos se conocen, todos son amigos de todos, y todos se saludan.

Gracias a Dios, yo era nueva en este mundillo, y por suerte, no tenía que estar explorando al entrar en cualquier local si había gente conocida. Total, nadie me ubicaba, y yo no conocía a nadie.

Al pasar los años, resulta que de alguna manera la gente te conoce, aunque sea de vista, incluso saben tu nombre y donde trabajas. Tal vez sea gracias, (o debido) a las redes sociales, pero ya pasaste a ser una de esas caras más a las que saludar, aunque no lo hayas hecho antes.

Yo en mi condición de despistada y despreocupada, sigo entrando y paseando por los sitios inmersa en mi propio mundo, sin mirar a mi alrededor, y sin darme cuenta de la presencia del resto. ¡Con lo que me gustaba pasar desapercibida! Y me sigue pasando que, de golpe, mientras tú tan tranquila, estás saboreando una comida, u observando un cuadro, alguien viene y te dice algo. Yo, en mi mundo, me aparto pensado que molesto, y respondo: "Ups, lo siento, disculpe", giro la cabeza, y es alguien que conozco y que me repite: "¡Hola! Te saludé cuando entraste, pero no me viste. Cómo estás?" Ahí es cuando yo me quedo con cara de idiota, no recuerdo el nombre del otro y respondo: "Lo siento, no me di cuenta, ¿cómo has estado?" y empiezo una conversación rápida, sin saber mucho qué decir, para intentar seguir en lo mío lo antes posible.

No es que sea antisocial, pero sigo sin acostumbrarme al echo que Lima, pese a su extensión y a sus más de 7 millones y medio de habitantes, es una ciudad pequeña y que aquí a la gente le gusta verse, ser vista e incluso salir en revistas. Y no hay nada de malo en eso..., el problema es más bien para los que no somos así, y que nos gusta también, en ocasiones, ir a ver una exposición de Testino, por decir alguien, con jeans rotos, en havaianas y sin peinar, y concentrarnos sólo en lo que estamos viendo, escuchando, o comiendo. Aveces, aquí eso se hace difícil.

Poco a poco, he tenido que acostumbrarme a dar una ojeada rápida a mi alrededor cuando entro en un lugar, saludar aunque sea de lejos (cual Reina del Pop), y seguir con mis temas, para no parecer maleducada. Al final, y hasta me ha pasado alguna vez, que si no veo a nadie, me decepciono.

Lima, limonera... hay que adaptarse a su manera.


1 comentario:

  1. Cierto, pero sólo en un sector de Lima.... ahora que lo pienso, sí la mayoría de la gente aquí trata de no pasar desapercibida, es hasta frustante tratar de hacerlo

    ResponderEliminar