A quién no le
gusta recibir un mail, una llamada, una carta, una postal, un recorte de
periódico, un CD con música o unas fotos, flores, o algún regalo.
Siempre es
agradable, pero sobretodo, cuando viene de alguien a quien hace tiempo no ves,
o de quien hace tiempo no sabes nada.
Parece extraño,
pero tal vez estas cosas, cuando estás en tu país, no son tan importantes: tus
amigos, tu familia están ahí todos los días, siempre que los necesitas, o casi
siempre. Pero cuando uno está fuera, hay esa sensación de no tenerlos ahí, como
si la distancia creara una barrera, un distanciamiento, un enfriamiento de la
amistad, de la relación, del amor, de las vivencias, la vida en general…
Cuando de
repente, te llega algo inesperado (siempre me han gustado las sorpresas,
hacerlas o recibirlas), que hace que te des cuenta que pese a todo, sigues en
la memoria de aquellas personas, igual que ellos siguen en la tuya.
La vida y sus circunstancias,
hace que finalmente personas que se cruzaron contigo en un momento de tu vida,
años más tarde acaben estando a miles de kilómetros de distancia tuya. Son
cuestiones de la vida, del trabajo, de la globalización.
Mi familia, y mis
verdaderos amigos, puede que estén lejos, pero siguen aquí, cerca mío, en mi
memoria, en mi corazón, en mis pensamientos. Y mi manera de expresarlo es
recordarlos aquí, recordarlos y mandarles un WA, un mail, una carta, una
postal, un regalo para el nacimiento de sus hijos, o llamarlos de vez en
cuando. Para sentirlos más cerca, y para que me sientan más cerca, pero
también, para que no se olviden de mí.