Por algún motivo, hoy me quedé pegada mirando hacia arriba, como mirando a las musarañas. Había salido el sol, y mis ojos no pudieron más que mirar hacia el cielo.
Al levantar la vista, me encontré con este paisaje de autoconstrucciones más o menos bien hechas, en los techos de los edificios. Aquí le llaman, construir en los aires y todos quieren comprar un departamento con derecho a aires.
La cultura de la autoconstrucción, y del ampliar el hogar, está extendida en todos los niveles socio-económicos. Claro que en unos casos, la contrucción no es tan auto, como en otros, e incluso intervienen arquitectos, decoradores, y otras especialidades.
En los sectores altos mucha gente compra áticos, para en algún momento, más o menos temprano, poder ampliar su vivienda y hacer su parrillita y área social. La normativa no es muy estricta, y pese a que está permitido, hay algunas restricciones en cuanto a retiros, tipo de materiales y área máxima a ocupar. Pese a eso, aquí, cada uno hace lo que quiere, y si caminas un poco con la vista hacia el cielo, puedes acabar con un calambre de ojo. Desde cabañas a lo Tom Sawyer, cúpulas de vidrio, invernaderos, nuevos edificios de dos o tres pisos sobre otro ya existente, ... pasando por intentos de innovación, o intervenciones que intentan pasar "caletas" pintando de colores similares las paredes, para que no se note que han construido más de los debido.
El mismo concepto es el que se usa en zona no tan notables, aunque las razones son otras. Muchas áreas fueron invadidas o concedidas hace algunas décadas, por miles de personas que llegaban del resto de las provincias de Perú, en busca de un futuro próspero. Ahí empezaron a hacer su casa básicamente con lo que ganaban. Ahí sí podríamos hablar de autoconstrucción. La siguiente generación construyó el segundo piso, y en algunos casos, también el tercero, muchas veces con estilos distintos marcando las distintas personalidades de los ocupantes de cada piso.
Sea como sea, la necesidad de ampliar la casa, parece una necesidad innata, seguramente equiparable a lo que en las ciudades españolas podrías ver con la cubrición de las terrazas y balcones, para poder crear un ambiente o una habitación más, y ganar esos metros cuadrados que no tienes.
Frenar esto parece imposible, incluso eso ya se ha convertido en un gancho de venta "Departamento con aires", pero sí sería bueno poderlo regular de alguna manera para hacer que los techos de la ciudad fueran algo más atractivos.
¿A quién no le gusta subirse a la azotea de una edificio alto para poder observar el paisaje? En el caso de Lima, en algunos casos las vistas no son tan gratas...

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