viernes, 14 de febrero de 2014

San Valentín no existe. Sant Jordi sí!

Cuentos chinos y de princesas

María de las Mercedes cada año esperaba con ansias la llegada de San Valentín. Meses antes ya prendía velitas a Santa Rosa para que le concediera el tan esperado príncipe azul que todo el mundo le prometía que llegaría – Hija, tarde o temprano llega. Existe el hombre perfecto! –

Con el paso de los años, María de las Mercedes había dejado de ser una niñita soñadora, para ser una adolescente rebelde y con las cosas claras pero seguía creyendo en la llegada, algún día, de ese caballero montado, que la rescatara y la convirtiera en la más dichosa de las chicas del barrio.

San Valentín volvía a pasar, como cada año, pero nada, no clavaba en nadie su flecha portadora del amor ideal y cegador.

María de las Mercedes sí había tenido sus amores pasajeros, pero esperaba ese hechizo especial que varios describían, y que ella nunca había llegado a sentir por nadie.

Los años pasaban y todos sus amores también.

Con el tiempo, acabó por convencerse que su príncipe azul posiblemente habría acabado mal herido en alguna batalla contra algún dragón porque no llegaba, y ya no creía que fuera nunca a llegar. Acabó por olvidar a los príncipes y princesas de sus cuentos de hadas y a asumir la triste realidad.

En su puestecito de dulces, junto a la Av. Canaval y Moreyra, mucho jóvenes prometedores la cortejaban al pasar. Pero no fue hasta el día en que Rolando pasó y la invitó a un chocolate, cuando ella levantó la cabeza y le sonrió. Él pasaba seguido por su humilde puestecito en pleno centro empresarial y le robaba una sonrisa. Poco a poco María de las Mercedes, sintió lo que por mucho tiempo había estado buscando. Las risas y las largas charlas en un barcito del centro Lima, a donde él la invitaba, fueron intensificándose y descubrió, que se había enamorado de él.

Rolando y sus promesas un buen día desaparecieron, así como habían llegado, sin avisar. A pocos días de San Valentín.

María de las Mercedes lo buscó hasta la saciedad, pero nunca pudo encontrarlo ni saber más de él. ¿Fue realidad o fue un sueño?

Mucho tiempo después, recibió una nota sin remitente, pero ella sabía quién la había escrito. La nota solo decía: - Perdóname, San Valentín no existe.

Frío - Jarabe de Palo
http://www.youtube.com/watch?v=4QPIcHNCQ88

No hay comentarios:

Publicar un comentario