Pese a la
tecnología, pese a los nuevos medios de comunicación y de transporte, hasta
ahora... la distancia sigue siendo un gran impedimento para muchos a la hora de
decidir vivir fuera.
Algunas veces la
agradeces, otras muchas la detestas.
La distancia
ayuda a olvidar, a ser independiente, a conocer otras formas de vida, otras
culturas y paisajes.
La distancia te da una nueva perspectiva y te obliga a
aprender a ser autosuficiente. Te obliga a aprender a ser polifacético, camaleónico.
Te hace viajar, explorar, descubrir.
Pero la
distancia, también te provoca añoranza, soledad, te replantea tu identidad, tu
patriotismo, y aquella parte de ti, que te relaciona con los tuyos, con tu
familia, tus amigos, tu núcleo.
La distancia,
hace que cuando estás fuera, quieras volver, pero que cuando vuelves, te sientas
fuera de lugar.
Pero lo peor de
la distancia, es no poder estar ahí cuando lo necesitas, cuando los otros lo
necesitan. Es no poder estar ahí, para lo bueno, pero peor aún, es no poder
estar ahí tampoco para lo malo.
Una abraçada MOLT forta, àvia!
Una abraçada MOLT forta, àvia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario